
De
Huertas
y Jardines
Las plantas de la Biblia
Ya en 1737, Alexander Cruden escribió: "nada es menos cierto que los nombres hebreos de las plantas citadas en la Biblia".
Aunque los estudios de esas especies han mostrado progresos desde entonces, aún hoy no existe una completa evidencia de que la etiqueta "plantas bíblicas" nos muestre una lista totalmente indiscutible.
Muchas plantas a las que se refieren las distintas traducciones del libro desempeñaron, sin dudas, un gran papel en la historia del pueblo judío: vid, olivo, higuera, mostaza, cereales.
Pero con otras, como las flores por ejemplo, se cree que especies muy distintas de la flora palestina fueron igualmente traducidas como lirio, narciso, azucena y hasta rosa (sobre la que muchos opinan que no era conocida en los lugares y tiempos del Antiguo Testamento).
Zofia Wlodarczyk de la Universidad de Kraków, Polonia, publicó un estudio que presenta y compara opiniones de investigadores de la flora bíblica, además de sus propias observaciones realizadas en viajes científicos por Israel.
Encontró alrededor de 290 especies del Reino Vegetal que incluyen algas, bacterias, hongos (mencionados en alimentos en descomposición, así como en la fermentación de vino y pan), líquenes (Lecanora en relación al maná y Roccella para obtener tinta azul) y plantas superiores (que en total son alrededor de 200).
Sobre el maná - descrito en la Biblia como el pan enviado por Dios a los israelitas durante los cuarenta años que deambularon hacia la Tierra Prometida - hasta ahora, la mayoría de los autores habían aceptado que se trataba de la especie de liquen Lecanora esculenta. Pero, actualmente, esta afirmación se está poniendo en duda (¡las afirmaciones de la ciencia pueden someterse a prueba y ser desmentidas!)
Una anécdota que sirvió para reforzar la idea de que el maná era un liquen, data de 1867, cuando el botánico Roberto de Visiani publicó un artículo que incluyó las observaciones del General Jusuff de la armada francesa en Nigeria. Según parece, el general dio a sus caballos distintas mezclas de alimentos, y uno de ellos, que comió liquen y cebada por 3 semanas, se desempeñó como el más saludable, por lo que el mismísimo Jusuff ordenó elaborar pan con distintas proporciones de harina de liquen, resultando para los soldados mucho más sabrosos y con mejor textura que los de harina de trigo sola.
De Visiani pronto fue criticado por sus colegas botánicos ya que basó sus conclusiones en una observación no confirmada experimentalmente. Cuando se realizó un ensayo en el que se compararon distintos alimentos para caballos que incluyeron liquen, cebada y sus mezclas, los animales sólo comieron cebada.
Quienes cuestionan la teoría del liquen-pan del desierto han observado que en el lenguaje de algunos pueblos nativos del N de Africa, "maná" se traduce como "excremento de la tierra" ya que resulta tóxico para las ovejas.
Se están proponiendo nuevas especies para relacionar con el alimento bíblico, y entre ellas, Ochradenus baccatus, que crece naturalmente bajo las extremas condiciones de la zona del Mar Muerto y Arabia, está tomando mucha importancia.
En sus viajes, Zofia Włodarczyk observó este arbusto en particular y experimentó con él. Concluyó así que el sustento provisto por el desierto podría haber procedido de los frutos de Ochradenus baccatus, ya que su apariencia - tanto recién cosechados como luego de un largo almacenamiento - se corresponde con las descripciones de los libros del Exodo 16, 31-35 y de los Números 11, 6-9.
Fuentes:
Crum, H. 1993. A lichenologist's view of lichen manna. Contributions from the University of Michigan Herbarium, 19, 293-306.
Wlodarczyk, Z. 2007. Review of plant species cited in the Bible. Folia Horticulturae Ann. 19/1: 67-85.